Conectados

Estos chicos son nativos digitales: nacieron en la era virtual, y la tecnología es algo que está presente, para ellos, desde siempre. No necesitan incorporar la tecnología a sus vidas, sino más bien, no podrían imaginar la superviviencia sin esta.

A esta edad ya están inmersos en la carrera por tener lo que tienen los demás. Los gadgets tecnológicos forman parte de la moda, señalan la pertenencia al grupo y son, también, una manera de destacarse. Si quenes los rodean poseen un determinado aparato, este se convierte en objeto de deseo. Y si se puede, ¡que me compren un modelo mejor!

Los padres les regalan muchos artefactos para que sus hijos cuenten siempre con “lo último”. La mayoría tiene los objetos obligados: computadora, celular, mp3 y cámara de fotos, en ese orden de importancia.

La clave es la conexión: la tecnología está al servicio de más y más contacto con amigos y conocidos. Por eso, la computadora es el centro de la vida en casa. Todos quieren la computadora propia, aunque muchas veces, a su pesar, tienen que compartirla con los hermanos. La máxima aspiración, de la que algunos ya disfrutan: televisón y computadora en la habitación, para mirar y chatear a la vez. El monitor plano es también una pretención general.

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La paradoja Indie

Con la tecnología digital como agente catalizador, la cultura indie se reinventó, dejando atrás su discurso antisistema

Texto: María José Villanueva

Ilustraciones: Coca ruiz

Acabo de toparme con Indie en la despensa de mi cocina. No se trata de la última película seleccionada para el Sundance Film Festival, ni tampoco de la vos neo country récord de ventas en eMusic, nada de eso.

Indie es un personaje dibujado, tipo cómic que mira fijamente desde la caja de cereales que compré para mis hijos. Es más, promete ser “un amigo móvil”, porque al ingresar un código en el celuar se peude descargar a Indie y su pandilla. ¿Cómo pasamos del fenómeno indie como respuesta cultural a la hegemonía de la música pop masiva, al Indie que el departamento de marketing de una transnacional inventó para vender un desayuno hiperazucarado a mis niños? En busca de ese eslabón perdido, aquí van algunas ideas.

Play. Remóntese a Kurt Cobain, el mítico vocalista de Nirvana. Su música -y su trágico suicidio- inspiraron hace dos décadas un estilo de rock independiente acuñado como “indie”. El mentado término surgió como lo opuesto a lo masivo, a lo comericial, a lo que esta dentro del mainstream o corriente principal. Hoy es un prefijo habitual, una moda que sale, casi literalmetne, hasta en la sopa. La ropa, el look, el arte, los veideojuegos, el turismo, la industra hoy buscan ser o parecer indie. El nicho indie hoy es grito y plata. Lo descubrieron los coolhunters y trendsetters apostados etratégicamente en las megápolis del planeta. En Nueva York proliferan los restaurantes indies (léase one of a kind, como Babbo). Las guías de viajes como Tme Out han incorporado circuitos indie para los que buscan “lo distinto”. Lo cierto es que lo indie vende, aunque del indie original tenga poco y nada. El propio Cobain -el ícono- encabeza la lista de los “dead best sellers”, con ventas cercanas a los 50 millones de dólares el año pasado, según la revista Fortune.

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Páginas de internet para tener en cuenta

  • Neave es el tipo de página que te hace desear tener una computadora con una pantalla de 26″ pulgadas en el medio del living. Es aquí donde Paul Neave, un destacado disañador interactivo, expone sus experimentos de diseño que no necesariamente encajan con sus trabajos más formales. Casi como un juego de luces psicodélico, el sitio ofrece varios canales a través de los cuales se puede interactuar, así como una sección de juegos (con clásicos juegos arcade) y una sección titulada Televisión (que alberga una colección ecléctica de viejos dibujos animados, películas clásicas en blanco y negro y filmaciones de cámaras de seguridad).

  • Aunque se trata de una estrategia de marketing empleada por la serie, la iniciativa no deja de estimular la lectura y es bienvenida. La página contiene una lista de libros mencionados en la seria y es regularmente actualizada. Alberga también un foro en el cual los lectores pueden ser partícipes del virtual Book Club de Lost.

  • Así como lo hace Muxtape, este sitio ofrece al internauta la posibilidad de armar un compilado de canciones, que puede escuchar todo aquel que se haga usuario de la página. El compilado se puede titular y “grabar” sobre un casette que también se puede ilustrar.

Mirando al mundo

Estados Unidos

La imagen de Estados Unidos aparece, entre los jóvenes, ligada al rechazo. Rechazo a su política internacional de la actualidad, rechazo al imperialismo histórico y desdén por algunas características del estereotipo de la American way of life. Frente a la mención de la superpotencia, surgen casi por obligación las palabras “Bush” y “guerra”. También se alude a la obesidad, a la comida chatarra, a una sensación de locura generalizada de su población y al consumo compulsivo ligado al marketing.

· “Bush, guerra, NY, obesidad, población con problemas mentales.” (CC, F 18)

· “Potencia mundial, deuda externa, hipocresía, armas químicas, guerra, comida chatarra, merchandising, hollywood.” (G, F 24)

· “Consumo” (G, M 22)

Europa

Europa asoma como el paradigma de la cultura y, por lo tanto, despierta profunda admiración. Historia, civilización, cultura y pensamiento son las palabras que surgen apenas se habla del viejo continente. Sólo algunos – ¿los más informados?- mencionan ciertos aspectos negativos, como la xenofobia, la discriminación y los problemas demográficos.

· “Primer mundo, cultura, mejores condiciones de vida.” (CC, M 22)

· “Me transmite seguridad aunque cada vez hay menos.” (G, F 21)

Latinoamérica

El continente latinoamericano suscita posiciones encontradas. Para algunos, se caracteriza por su juventud, por la sensación de que todavía está todo por hacer. En Latinoamérica, piensan, perdura cierta vocación de resistencia y algún espacio para la rebelión contra las grandes potencias. Ello se asocia a la pasión y a la lucha; al afecto y a la humanidad; a una manera de vincularse con los otros que les suena más familiar. Otros, menos optimistas, mencionan inmediatamente el subdesarrollo, la pobreza, el hambre y el caos.

· “Valores más humanos” (G, M 19)

· “Afecto, pasión y lucha.” (CC, M 22)

· “Joven.” (CC, F 22)

· “Tercer mundo, pobreza, subordinación.” (G, M 24)

· “Subdesarrollo y bellezas naturales.” (CC, F 19)

· “Caos.” (G, F 20)

Fotolog

Intimidad Revelada

Estos sitios con imágenes privadas son de acceso simple: cualquiera puede subir sus fotos. Y cualquiera puede verlas. Boom adolescente con ciertos riesgos.

Primero fueron los blog. Sitios donde difundir opiniones e inspiraciones hechos por y para internautas. Pero estos mensajes temáticos hoy fueron desplazados en popularidad por la galería de fotos privadas. Esta suerte de diario íntimo en imágenes llamado fotolog acabó por convertirse en auténtica moda. Gratis y al alcance de la mano: ¿quién se anota? Los teens son mayoría. Tan difundido está el asunto entre los adolescentes argentinos que hasta la hija del presidente Néstor Kirchner, Florencia, tiene el propio.

Cualquiera puede abrir uno. Es tan fácil como sacar un mail. Sólo hay que completar tres pasos básicos: nombre, usuario y foto de inicio (que va acompañada por un texto breve). Sólo en la página de Fotolog (fotolog.net) ya hay registrados 121.600 miembros argentinos. Y, según información del sitio, son 1.700 los que abren el suyo por día en el país.“El fenómeno se convirtió en un ghetto adolescente. Funciona como medio de comunicación de una microcultura. El perfil es, sobre todo, femenino. Nadie usa su verdadero nombre. Quieren revelar su personalidad oculta. Por eso, los más frecuentes son los de fotos audaces. No hay desnudos, pero si actitud erótica”, señala Julián Gallo, docente de la materia Nuevas Tecnologías de la maestría en periodismo del diario Clarín y la Universidad de San Andrés.

Si bien las fotos juguetonas caseras son las que predominan, hay fotolog de todo tipo. Algunos buscan llamar la atención con proyectos alocados (sacan una imagen de su cara por día, del plato principal que comen, por nombrar algunos) o artísticos, y hasta consiguen cierta relevancia.Aunque lo cierto es que la mayoría parece tener carácter de “íntimo”. Dirigido sólo a un grupo de amigos, está escrito con ortografía de chat (un código ilegible para quienes no están habituados). “Aprovecho para decir cuatro cosas 1- ayer cumplió años uno de los mejores amigos qe tengoo, t quiero hastaaa el ciieeelisiimo i estoi para todoo, 2- antonellaa, gracias por la foto yo tmb te amo, 3- agostiina, t aaamo neveeer esas boludeces eee sos d lo meeejor nenaa, 4- cataliinaa la pase mejor q nunca en tu cumplee i aunqe en mal estado hayamos prometido muchas cosas te quiero nenaa. Firma: florchuuuuuuuus” (la hija de Kirchner).

Ojo, hay que decirlo, de privado el asunto no tiene nada. Cualquiera que navegue por la red (está a la vista) puede acceder a ese álbum de instantáneas personales comentadas. “Esa es la gran paradoja -advierte Gallo-. Todos los fotolog son públicos, pero se comportan como si estuvieran abiertos sólo para algunos elegidos. Los adolescentes son completamente irresponsables. No miden el alcance. Y lo cierto es que no hay posibilidad de control. Una vez en internet, las fotos pueden ser copiadas y redistribuidas”.

Mírenme. El formato fotologuero se podría resumir en “mi vida contada por mí mismo en imágenes”. Lo habitual, entonces, es ver en este tipo de sitios las clásicas “autofotos”, tomadas con el brazo estirado. Nadie exige calidad y ni siquiera ojo artístico. “Antes tenías que tener conocimientos de tecnología y tiempo. Hoy es fácil y simple publicar fotos. A eso hay que sumarle el hecho de que se venden teléfonos con cámara por 150 pesos. Así, los más jóvenes tienen una cámara encima todo el tiempo y la fotografía pasa a formar parte de sus vidas. Todo lo que los chicos hacen en sus casas y les parece re divertido lo ponen en internet”, observa Mariano Amartino, consultor de tecnología.

Más que un juego, los flog (apócope de fotolog) se convirtieron en el código universal teen. Los adolescentes trazan su red social a través de internet. Comparten su día a día con fotos. Si bien los textos en estos sitios son secundarios, a cada imagen la acompaña un mensaje. De ahí se desprenden anécdotas, deseos, canciones, sentimientos con tono de diario íntimo. Y a veces hasta hot.

Por: Ana Peré Vignau

Revista Noticias, Publicación semanal de Editorial Perfil

Para ver más:

http://www.noticias.uol.com.ar/edicion_1536/nota_04.htm

“Millennials: la generación del futuro”

Viven conectados a la Web, hacen mil cosas al mismo tiempo, se comportan como consumidores exigentes y eligen estudiar sólo lo que les gusta. Así son los hijos del milenio

La escena puede ocurrir en el cuarto de cualquier adolescente: la tele prendida, la computadora también, los parlantes del iPod a todo volumen, la carpeta del colegio abierta, igual que varias “ventanas” en la pantalla de la PC. Google muestra los resultados de una búsqueda y el chat se pone al rojo. ¿Cómo se llama la obra? “Haciendo la tarea”.

La capacidad de multitasking (hacer varias cosas al mismo tiempo) es un rasgo central de las nuevas generaciones. Son los “hijos del zapping”, y trasladan esta facilidad de saltar de una cosa a la otra al estudio, al trabajo y a las relaciones interpersonales. “Es como que no terminan de engancharse con nada; no arraigan; cuesta lograr que mantengan el interés o el compromiso con algo”, se lamentan padres y educadores.

Los nacidos entre 1984 y 1995 tienen hoy entre 12 y 22 años. No tuvieron que “incorporar” las computadoras a su vida: nacieron prácticamente con ellas y crecieron con la masificación de Internet. Aunque tiene sus connotaciones locales, se trata de un fenómeno global. Estudios realizados en Europa, Asia, Estados Unidos y, más incipientemente, en América latina permiten delinear rasgos comunes entre los miembros de esta generación, a la que los norteamericanos Neil Howe y William Strauss bautizaron millennials. Algunos los consideran parte de la Generación Y (los que tienen entre 23 y 34 años), y muchos son hijos de la llamada Generación X, que hoy tienen entre 35 y 43 años, según las categorías generacionales que se plantean en la mayoría de los estudios sociológicos.

Howe y Strauss, autores de Millennials rising, the next generation (El ascenso de los Millennials, la nueva generación), describen a estos adolescentes y jóvenes como sobreestimulados, saturados de actividades desde la niñez, que buscan la satisfacción inmediata, pero no son rebeldes como los baby boomers o escépticos como la Generación X, sino más bien optimistas y muy colaboradores. La cultura wiki (por Wikipedia) les sienta mucho mejor que la hipercompetitividad de las generaciones anteriores.

Hacer lo que me gusta

David Oliva tiene 19 años, vive en José C. Paz y estudia Ciencia Política. “Cuando terminé el secundario quería ser periodista deportivo y tenía un programa de radio. Pero ahora me quiero volcar a la política. Algunos me dicen que voy a robar o a ser garca. Pero yo quiero trabajar por los demás. En casa siempre se habló del tema y yo vengo formándome desde chico”, asegura.

David dice que está buscando trabajo, “pero la mayoría de lo que ofrecen son 7 horas en un call center por 500 pesos. Yo vivo lejos y se me complica el estudio; no me conviene”, reflexiona. Por ahora, David vive con sus padres y sus dos hermanos, de 15 y 16 años, que van a un colegio del barrio. Pero su plan es irse a vivir solo “cuando el sueldo me alcance para un alquiler”. No está apurado por formar una familia. “Tengo novia, pero también salgo con mis amigos a jugar al fútbol o a la play. Me gustaría avanzar en la carrera e ir a estudiar un año afuera, para ver otras realidades”, dice.

Soledad Pérez (20) está estudiando producción de radio y TV, mientras trabaja como productora de un programa de cable. Sin embargo, cree que lo suyo es más bien la actuación: “Me gustaría estudiar arte dramático –dice–. Elegí esta carrera corta y después haré la otra. Por ahora vivo con mi familia, pero quiero en algún momento mudarme sola. Sé que es difícil vivir de este tipo de trabajos en tele, que son bastante inconstantes, pero lo importante es poder hacer lo que me gusta”, reflexiona.

Por María Naranjo

revista@lanacion.com.ar

Para saber más:

Moda teen: ¿Vuelven los ’80?

Salidas

Las salidas predilectas de los jóvenes de clase media.

Pertenecer, forjarse un futuro y estar con amigos

Los jóvenes de clase media se sienten a gusto con su vida y están agradecidos con sus familias por las oportunidades que les brindaron.

Estudian y trabajan. Sus responsabilidades les dejan poco tiempo libre, pero se las arreglan para cumplir con ellas sin dejar de salir, divertirse y ver a sus amigos.

Valoran mucho su entorno cercano; les gusta sentirse parte de él. Se sienten cómodos como miembros de un colectivo que perciben claramente y que entienden como “lo normal”. Ser iguales a sus padres es bueno, porque de esta manera sienten que pertenecen.

Pertenecen a las familias que formaron sus padres, a los que admiran porque supieron abrirse camino a pesar de las adversidades. De ellos aprendieron a valorar el esfuerzo, siempre que éste implique progresar.

Pertenecen a un grupo de amigos, con los que salen y se divierten para escapar de las responsabilidades. Los amigos, de hecho, son muy importantes; el tiempo libre es, casi siempre, sinónimo de amigos. Algunos, además, pertenecen a una pareja estable, y elaboran proyectos de futuro compartido.

Pertenecen a un trabajo, que les garantiza independencia económica de sus padres. Gracias a esos trabajos, pueden comprarse las cosas que les interesan, solventar sus gastos diarios y hasta pagar los estudios. No les gusta demasiado encontrar una oportunidad laboral, pero sí los inquietan las condiciones que se les imponen en estos empleos, donde sienten que se respetan poco sus derechos. Sin embargo, trabajar es importante, porque aporta dinero, un factor fundamental en sus vidas: les gusta consumir –porque consumir garantiza la valorada pertenencia al entorno- a la vez que tienen que cuidarse en los gastos. Se miden, compran en cuotas y así logran tener lo que quieren.

Pertenecen, por último, a un futuro que se dibuja algo incierto; que les preocupa pero que saben está a su alcance si hacen el esfuerzo necesario. Terminaron el secundario -algo que a muchos les costó, pero de lo que todos se sienten orgullosos- y tienen que estudiar una carrera, porque sus padres y la sociedad esperan eso de ellos. Una carrera para progresar y procurarse un futuro. Por eso, cuando eligen qué estudiar, lo hacen pensando en la salida laboral, más que en lo que sueñan hacer.

Estas pertenencias les ofrecen seguridad en el marco de una sociedad que, a veces, parece oponerles obstáculos. La realidad les sucede a diario: cuando van al trabajo o a la facultad, cuando salen a bailar y cuando caminan por la calle. Pero estos jóvenes, ante todo, tienen los pies sobre la tierra. Son pragmáticos, verdaderos estrategas de sus propias vidas.

Contentos pero atentos al futuro, laboriosos pero divirtiéndose, consumiendo pero sin excesos, se animan a entrar al molde que les ofrece la sociedad y marchan optimistas hacia allí.

Vivir el presente, divertirse y pasarla bien

Los jóvenes de clase alta argentina eligen vivir el presente. Eligen divertirse y pasarla bien. Eligen dedicarse a administrar su tiempo libre, a buscar su propio espacio, a construir su imagen y a aprender más sobre todo aquello que les interesa.

Disfrutan haber superado la adolescencia, porque ya no tienen que rendir demasiadas cuentas a sus padres sobre sus estudios, ni tienen que cumplir horarios restrictivos. Sienten que les ha llegado el momento de ser ellos mismos.

Son dueños de su tiempo y de sus vidas, aunque no las transitan solos, sino junto a sus amigos, con quienes -gracias a la tecnología- se mantienen conectados las 24 horas.

Tienen el mundo a su alcance, un mundo “talle small”, porque las distancias se han acortado. Pueden conocer gente de todo el mundo en un solo clic, y están conscientes de ello. Toda la información circula frente a sus narices y están dispuestos a absorberla.

Ensimismados pero no encerrados, estos jóvenes eligen navegar el mundo armados únicamente de su propio personaje. Y lo logran.