Post del mes de marzo 2009 ↓

Street Art

Todos tenemos algo para decir

El arte callejero surge como una necesidad individual, desde la propia persona que necesita expresarse, pero inmediatamente pasa a lo social; interactúa con la gente en su transitar diario e invita al diálogo. Muchos dicen que quienes pintan las paredes son aquellos que necesitan gritar algo pero no tienen un espacio en los medios, por lo que utilizan el medio más grande, más visible y más visto: la calle.Hoy por hoy el Street Art se ha masificado y ha tomado un importante protagonismo en las grandes metrópolis del mundo. En Buenos Aires, es a partir del año 2000 en que las calles comienzan a llenarse de figuras, pintadas, colores, graffitis y stencils con una identidad propia.Hay varios grupos que comenzaron a hacerce conocer a través del Street Art y que son ahora referentes para los nuevos artistas. Federico del grupo RunDon’tWalk comenta: “Es una reutilización de los espacios públicos… Algunos lo hacen por ideas políticas, otros para mostrarle a la gente su arte, otros para embellecer la ciudad… Cada uno tiene sus razones.” Las razones son variadas pero la acción es la misma: expresarse.

 

¿Es esto arte?

El tema del Street Art, como del arte en general, tiene varias dicotomías y genera constantes discusiones entre diferentes puntos de vista. Por ejemplo, si es considerado arte o no. En el año 2006 tres colectivos de arte callejero inauguraron la primer galería de arte callejero en nuestro país. Se llama Hollywood in Cambodia (H.I.C) y está ubicada arriba del Post Street Bar en el barrio de Palermo Viejo. Malatesta, Buenos Aires Stencil, y Run Don’t Walk, le dan forma a este proyecto y son partícipes y responsables del reducto que ofrece espacio a diversos artistas que dedican su tiempo a la decoración urbana. En H.I.C. se realizan muestras, conferencias, talleres y live painting, entre otras actividades. Además, cuenta con una tienda donde se venden posters, cuadros, libros y remeras realizadas por diferentes grupos de artistas callejeros. Aquí pues, el street art es expuesto en un espacio cerrado y es llamado arte. En la calle es otra historia.

Vandalismo vs. libertad de expresión

 

El Street Art también es centro de discusión por el hecho de ser considerado un acto vandálico por algunos, y una manifestación de libertad de expresión por otros. Los primeros sostienen que los artistas están contaminando el espacio público, utilizando un espacio que es de todos y ensuciando las paredes de la ciudad con sus pintadas. El Dr. en Comunicación Enrique Ferrer comenta: “Siempre es invasión de la propiedad ajena, aún en espacio público, con lo cual algo de vandalismo tiene”.Los artistas y las personas que los apoyan consideran que están en todo su derecho de pintar las calles de la ciudad. “Día a día me obligan a mirar miles de carteles de publicidad que contaminan visualmente la ciudad… Yo no lo elegí eso… De la misma forma, yo decoro la ciudad con arte y algo que, a mí me parece, es más lindo de mirar.” Comenta Federico de RDW.”Pero ¿quién escribe un graffiti? ¿aquel que quiere expresarse pero no tiene un espacio en los medios? ” Agrega el Dr. Enrique Ferrer. Es una discusión constante que muchas veces no es blanco ni negro, sino que se media en los grises.

Serialización y Marketing

El movimiento del Street Art ha crecido muchísimo en los últimos años. Ya nadie puede ignorarlo, está en todas partes. La producción en serie de las mismas plantillas pintadas cien veces por diferentes puntos de la ciudad es muy difícil que se escape de nuestras miradas. Es así como ejecutivos y empleados de grandes marcas y empresas comenzaron a ver este nuevo fenómeno como una estrategia de marketing que no podía fallar.Es visto por mucha gente, es rápido de aplicar, es económico (en comparacióncon los carteles tradicionales), es un lenguaje novedoso y diferente. Es así como Nike lanzó una campaña con stencils discretos con un escorpión y el clásico tik de la marca. Luego contrató varios grupos de arte callejero para que decorarn la fachada de su local enpalermo viejo. Esta idea la copiaron otros locales y restaurantes, sobre todo por esa zona, cuyas fachadas están repletas de graffitis y stencils. Especialmente pintados para ellos. También la serie de televisión “Amanda O” protagonizada por Natalia Oreiro, optó por esta nueva estrategia de marketing, contratando a artistas que plasmaron el logo del programa por la ciudad.

De esta manera, esta nueva movida artística, se va consolidando y encontrando su espacio en la gran urbe. De acto vandálico, realizado por unos pocos audaces, pasó a estrategia de comunicación de grandes marcas, decoración de fachadas, arte digno de galerías y museos, protagonista de publicaciones y libros, centro de festivales y eventos organizados en las grandes ciudades del mundo.

Michel Maffesoli, el profeta de la posmodernidad

De la revista PLAN V: Entrevista a Michel Maffesoli, el gran profeta del futuro.*

La sabiduría de las raves electrónicas, el poder de Maradona y Madonna, las tribus urbanas y una ciudad que nunca duerme, el consumo de éxtasis y la política que ya no le interesa a nadie. De todo esto nos habló Michel Maffesoli, el profeta de la posmodernidad. El manual del mundo del futuro, que ya vive entre nosotros.

Michel Maffesoli cree que la gente está adquiriendo una nueva sensibilidad, una nueva manera de pensar y comportarse que escapa a los radares de los políticos tradicionales. Donde un pensamiento conservador ve la degradación política, las instituciones y la moral, Maffesoli ilumina el lado positivo. Hay que saber contemplar el futuro sin nostalgia, advierte. Ya lo dijo el poeta ruso Geor Trakl: “Que enfermo parece todo lo que nace”. Pero avancemos sobre las apariencias.

Michel Maffesoli (62 años) es profesor de sociología en la Sorbona y creador del Centro de Estudios de lo Actual y lo Cotidiano. Desde allí, asegura que el mundo, tal como lo conocemos, acaba. La modernidad se descompone, sus instituciones y creencias (lo político, la democracia y la fe en el progreso) están “saturadas”, sus componentes llegaron a sus límites y mutan. Hoy las personas tienen una nueva mentalidad: son más lúdicas y sensibles, les interesa el presente más que el futuro y descreen que la ciencia solucione todo sin una conciencia más atenta a la naturaleza.

La sociabilidad contemporánea es mucho más confusa e intestable. Las categorías que lo definían al sujeto en la modernidad (su profesión, su clase, su sexo, su ideología) pierden potencia. Se vive un “bricolage ideológico”, las personas adquieren sentido sólo en función del grupo del cual forma parte. En un momento, con una máscara, está en una tribu; luego con otra máscara, en otra.

¿Cuáles son estas tribus? Son las pequeñas sociedades de afinidades de las que todos participamos: tribus musicales, deportivas, sexuales, etcétera. El vínculo social posmoderno es afectivo y yace en compartir un sentimiento, a diferencia del moderno que es racional (el famoso contrato social). En los estadios, en los recitales, en las organizaciones no gubernamentales, Maffesoli encuentra una pasión genuina que ha abandonado las instituciones de la modernidad, como la política partidiaria. Son un signo de este nuevo goce de la gente donde ya no importa tanto el contenido como el continente, el estar juntos, compartiendo los sentimientos, todo es bueno para vibrar juntos. “Madonna o Maradona, el santo cristiano o el héroe griego, son figuras vacías que permiten a cada un reconocerse y comulgar con otros, que permiten una teatralidad común, receptáculos que sirven para la expresión ‘nosotros’, y favorecen la emergencia de un sentimiento colectivo fuerte”, nos ejemplifica. Estas tribus se encuentran en Internet y en la ciudad posmoderna: un espacio en perpetua ebullición, un travelling incesante, con las personas ciurculando de un grupo a otro a fin de ejercer la pluralidad de sus máscaras.

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