Intimidad Revelada
Estos sitios con imágenes privadas son de acceso simple: cualquiera puede subir sus fotos. Y cualquiera puede verlas. Boom adolescente con ciertos riesgos.
Primero fueron los blog. Sitios donde difundir opiniones e inspiraciones hechos por y para internautas. Pero estos mensajes temáticos hoy fueron desplazados en popularidad por la galería de fotos privadas. Esta suerte de diario íntimo en imágenes llamado fotolog acabó por convertirse en auténtica moda. Gratis y al alcance de la mano: ¿quién se anota? Los teens son mayoría. Tan difundido está el asunto entre los adolescentes argentinos que hasta la hija del presidente Néstor Kirchner, Florencia, tiene el propio.
Cualquiera puede abrir uno. Es tan fácil como sacar un mail. Sólo hay que completar tres pasos básicos: nombre, usuario y foto de inicio (que va acompañada por un texto breve). Sólo en la página de Fotolog (fotolog.net) ya hay registrados 121.600 miembros argentinos. Y, según información del sitio, son 1.700 los que abren el suyo por día en el país.“El fenómeno se convirtió en un ghetto adolescente. Funciona como medio de comunicación de una microcultura. El perfil es, sobre todo, femenino. Nadie usa su verdadero nombre. Quieren revelar su personalidad oculta. Por eso, los más frecuentes son los de fotos audaces. No hay desnudos, pero si actitud erótica”, señala Julián Gallo, docente de la materia Nuevas Tecnologías de la maestría en periodismo del diario Clarín y la Universidad de San Andrés.
Si bien las fotos juguetonas caseras son las que predominan, hay fotolog de todo tipo. Algunos buscan llamar la atención con proyectos alocados (sacan una imagen de su cara por día, del plato principal que comen, por nombrar algunos) o artísticos, y hasta consiguen cierta relevancia.Aunque lo cierto es que la mayoría parece tener carácter de “íntimo”. Dirigido sólo a un grupo de amigos, está escrito con ortografía de chat (un código ilegible para quienes no están habituados). “Aprovecho para decir cuatro cosas 1- ayer cumplió años uno de los mejores amigos qe tengoo, t quiero hastaaa el ciieeelisiimo i estoi para todoo, 2- antonellaa, gracias por la foto yo tmb te amo, 3- agostiina, t aaamo neveeer esas boludeces eee sos d lo meeejor nenaa, 4- cataliinaa la pase mejor q nunca en tu cumplee i aunqe en mal estado hayamos prometido muchas cosas te quiero nenaa. Firma: florchuuuuuuuus” (la hija de Kirchner).
Ojo, hay que decirlo, de privado el asunto no tiene nada. Cualquiera que navegue por la red (está a la vista) puede acceder a ese álbum de instantáneas personales comentadas. “Esa es la gran paradoja -advierte Gallo-. Todos los fotolog son públicos, pero se comportan como si estuvieran abiertos sólo para algunos elegidos. Los adolescentes son completamente irresponsables. No miden el alcance. Y lo cierto es que no hay posibilidad de control. Una vez en internet, las fotos pueden ser copiadas y redistribuidas”.
Mírenme. El formato fotologuero se podría resumir en “mi vida contada por mí mismo en imágenes”. Lo habitual, entonces, es ver en este tipo de sitios las clásicas “autofotos”, tomadas con el brazo estirado. Nadie exige calidad y ni siquiera ojo artístico. “Antes tenías que tener conocimientos de tecnología y tiempo. Hoy es fácil y simple publicar fotos. A eso hay que sumarle el hecho de que se venden teléfonos con cámara por 150 pesos. Así, los más jóvenes tienen una cámara encima todo el tiempo y la fotografía pasa a formar parte de sus vidas. Todo lo que los chicos hacen en sus casas y les parece re divertido lo ponen en internet”, observa Mariano Amartino, consultor de tecnología.
Más que un juego, los flog (apócope de fotolog) se convirtieron en el código universal teen. Los adolescentes trazan su red social a través de internet. Comparten su día a día con fotos. Si bien los textos en estos sitios son secundarios, a cada imagen la acompaña un mensaje. De ahí se desprenden anécdotas, deseos, canciones, sentimientos con tono de diario íntimo. Y a veces hasta hot.
Por: Ana Peré Vignau
Revista Noticias, Publicación semanal de Editorial Perfil
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